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Cobrar sin trabajar en nombre de Dios

Desde hace tres años, el Ministerio de Educación del Gobierno de España está pagando a profesores de religión sin cargar horario lectiva en colegios andaluces. Así lo reconoce el Gobierno de Andalucía, si bien el gabinete jurídico de la Junta no se ha planteado, de momento, llevar el caso ante la Fiscalía, por un posible delito de prevaricación.

La Junta de Andalucía conocía esta situación desde septiembre de 2015, a partir de las denuncias que muchos colegios remitieron ese año a la Inspección Educativa. Pero no fue hasta el año pasado cuando se encargó una investigación interna para aclarar en cuántos centros estaba ocurriendo, cuántos profesores sin funciones asignadas seguían asistiendo a sus escuelas y cobrando, y cuántos recursos públicos se habían “desperdiciado” en este tiempo. La Consejería de Educación recopiló finalmente los datos y hace siete meses elevó un informe al Ministerio de Educación a través de la Alta Inspección, pidiendo que “ajustase” la plantilla de maestros de Religión a las necesidades reales de los colegios afectados. Existen docenas de maestros sin ninguna función docente. A pesar de ello, mantienen sus contratos y continúan personándose en los colegios “sin hacer nada” y cobrando 1.400 euros al mes.

La Junta no se ha planteado presentar una denuncia ante el Ministerio Público por un supuesto delito de prevaricación administrativa. Es un extremo que sí llegaron a valorar los directores de algunos centros afectados en Cádiz y Málaga, después de denunciar reiteradamente la situación ante sus superiores, y de que ni el Ministerio ni la Consejería ni el Arzobispado (que selecciona a estos maestros) hayan sabido solventar la situación en tres años. El problema es que, en términos de personalidad jurídica, un colegio de titularidad pública es Administración y no puede, por tanto, denunciarse a sí mismo.

Para lo obispos, el problema lo han generado los colegios públicos por empujar al paro a los maestros de Religión sin clases. Ante esta situación, las Archidiócesis de Andalucía indican que no son las han generado esta “surrealista” situación, en la que docenas de maestros de Religión acuden regularmente a sus escuelas desde hace tres años y permanecen sus horas de contrato “de brazos cruzados en la Sala de Profesores, sin hacer nada y cobrando su salario”. No son responsables directos, pero en estos años han recibido “una montaña de quejas” de los afectados: tanto de los maestros de Religión sin carga horaria, “que no sabían muy bien qué debían hacer”, como de los directores de algunos colegios públicos.

A principios de 2015, la Junta de Andalucía adaptó el currículum de Primaria a la LOMCE, la nueva ley educativa del Gobierno del PP, con la que no estaba de acuerdo. Entonces y ahora la consideraba segregadora y regresiva. Para paliar sus efectos, una de las decisiones que se adoptó fue reducir al mínimo legal posible la carga lectiva de Religión, que pasó de 90 a 45 minutos. Pero la Consejería dejó en manos de los colegios esa decisión.

Los obispos de Andalucía recurrieron esa orden en los tribunales, pidieron la suspensión cautelar, pero no lo lograron (aún está pendiente de sentencia). En junio de 2015, los claustros de profesores de todos los colegios de Andalucía, como cada año, se reunieron para organizar el curso siguiente, y muchos de ellos -la Junta se niega a facilitar este dato- optaron por recortar a la mitad el horario de Religión para reforzar otras áreas más importantes (Lengua, Matemáticas, Inglés…).

La decisión se tomó “por razones pedagógicas”, pero no en todas las escuelas se entendió así. En algunos centros se generó un conflicto entre el profesorado y los padres y madres de alumnos que exigían mantener los 90 minutos de Religión para sus hijos.

Uno de los aspectos menos aclarados de este asunto es qué funciones reales tienen los maestros de Religión en la escuela pública, que no aparecen en el convenio de la Consejería de Educación y las Diócesis de Andalucía de mayo de 1993. No obstante, existen unas instrucciones de la Viceconsejería del año 2000 que están “plenamente vigentes”, según los sindicatos. El horario completo de un maestro titular de esta asignatura es de 25 horas lectivas a la semana, más otras cinco de obligada permanencia en el centro, análogo al de cualquier interino. Las instrucciones de Viceconsejería dicen que, entre las funciones de los maestros de Religión, está el “vigilar el recreo”, pero sólo para aquellos que tengan su horario completo en un mismo centro. Hay muchos docentes de Religión con horario parcial, que reparten su jornada por distintas escuelas y, en teoría, estos no tienen por qué couparse de esta tarea.

Cuando los profesores de Religión se quedaron sin carga horaria lectiva, recurrieron a los obispos de su diócesis para saber qué hacer. Las instrucciones que les dieron, según coinciden varios testimonios, es que debían seguir asistiendo a clase, firmando en el parte de registro, y poniéndose “a disposición del centro”. Eso sí, “no pueden sustituir a profesores de otras materias si están de baja, no pueden impartir clases de otra asignatura ni dar clases de refuerzo ni vigilar a los alumnos durante el recreo”, explican fuentes próximas a los Obispos del Sur. En cambio, si el profesor de Religión se pone enfermo y no asiste a clase, sus compañeros sí están obligados a cubrir su baja y hacerse cargo de sus alumnos. Esta “discriminación laboral entre maestros de la misma escuela”, como reconoce la propia Consejería, “se ha hecho más insostenible con la situación de los profesores de Religión que cobran sin trabajar”.

La mayoría de maestros de Religión de Infantil y Primaria de Andalucía tiene un contrato laboral indefinido. El salario medio de un maestro titular es similar al de cualquier profesor de Primaria, en torno a 1.400 euros netos al mes, aunque muchos acumulan pluses por antigüedad (sexenios). Esto hace que despedir a un maestro de Religión tenga un coste muy elevado.

Fuente: eldiario.es

 

Redacción

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