Cultura

Inaugurado en Cantillana un centro dedicado al pintor Ocaña

El genial artista vuelve a Cantillana, su pueblo, a un espacio a su medida para quedarse definitivamente. Tras muchas vicisitudes, el Centro de Interpretación de Ocaña en Cantillana (CIOC) ha sido inaugurado. Un espacio donde permanecerá expuesta una selección de la obra, que servirá para valorar y reconocer un legado que va más allá de su propio arte.

Toma como sede la iglesia del Convento de San Francisco. Un edificio del siglo XVII remozado para ser el contenedor de la obra de Ocaña, proyecto que se ha dilatado a lo largo de dos décadas, siendo incluso inaugurado, vacío y sin obra que exponer, en 2015. Una inversión de 600.000 euros para su rehabilitación, más 11.000 de la Diputación de Sevilla para mobiliario, han conseguido finalmente abrir un templo para el arte, la cultura y la igualdad.

Un día emotivo y festivo respaldado por los cinco hermanos –Antonio, Luisa, Jesús, Juan Manuel y Rafael– y los representantes políticos.

José Pérez Ocaña nació en Cantillana en 1947. Las tradiciones y fiestas de su pueblo, el matriarcado de la localidad o las mantoneras determinaron su obra. Pintor autodidacta, emigra a Barcelona en los años 70, lo que supuso su total eclosión. Habitual de los espacios contraculturales, alternativos y modernos, compagina el oficio de pintor de brocha gorda con la expresión de su arte, acompañado de actuaciones, instalaciones y montajes. Configura así un personaje con el que abanderó sin proponérselo movimientos por los derechos y la igualdad. Exponente de un estilo propio, creó una expresión artística que recordaba a otros movimientos pero que no compartía nada con ninguno.

Artista en sí mismo, su vida era su propio arte, en un momento histórico y social donde expresarse cómo él lo hacía –declarándose abiertamente homosexual, anarquista, paseando disfrazado cualquier día por la calle, organizando espectáculos o cualquier tipo de performance– era complicado. Su producción trascendía a sus creaciones y al propio contenido material para ser un espectáculo único e irrepetible.

Para dar cabida a esa expresión múltiple y global, el CIOC se plantea como un espacio vivo y en expansión, que muestra al artista y al personaje en todas sus facetas, sustentado en tres perspectivas complementarias: la colección pictórica, compuesta por medio centenar de cuadros que permanecerán expuestos de forma permanente; una selección de fotografías que recogen las instalaciones con las que complementaban –e incluso sobrepasaban– a sus exposiciones; y sus performances, tan definitorias y significativas, plasmadas en vídeos.

En la colección pictórica expuesta no hay un recorrido lineal ni cronológico. Ofrece un compendio de sus iconografías propias o temas fetiche: mujeres, niños, mantillas, mantoneras, escenas populares, religiosidad. Una visión de su mundo para entender su obra. La colección ha sido cedida por la familia, mediante convenio temporal y prorrogable.

Murió en 1983 como consecuencia de las heridas provocadas al prender el disfraz de sol que portaba en aquel pasacalles. Y nació el mito, sustentado por el personaje. Con la apertura de este centro, la pintura travestida encuentra su sitio. Una casa para el artista y el mito contracultural, un hogar para el personaje, su sexualidad y su defensa de los derechos y las libertades. Un templo para que Ocaña siempre permanezca vivo en su pueblo.

Fuente: El Correo de Andalucía.

Redacción

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