Cultura

La Junta impulsa una ley para explotar los rodajes de cine

El año pasado, la demanda de billetes de avión para Sevilla se disparó por encima del 105%, un incremento inusual que las administraciones -Junta y Ayuntamiento- atribuyeron al interés que había generado la serie Juego de Tronos, cuyas dos últimas temporadas fueron rodadas en la capital andaluza. La economía de Andalucía se sustenta fundamentalmente en el turismo y la agricultura, las dos patas más sólidas del PIB autonómico que, sin embargo, tienen que lidiar con la estacionalidad.

La industria cultural andaluza cuenta con 10.000 empleos directos, 20.000 indirectos y 1.400 empresas oscilantes (625 de cine y televisión). El mercado potencial es prometedor: en 2016 hubo 13 millones de espectadores en las 561 salas de cine de Andalucía, un 3% más que el año anterior, y generaron 85 millones de euros de ingresos.

El Consejo de Gobierno acaba de aprobar el anteproyecto de la Ley del Cine de Andalucía. El objetivo principal de la ley es crear empleo e incentivar el turismo a través del fomento de más rodajes cinematográficos en Andalucía. La búsqueda y promoción de escenarios naturales de esta comunidad para películas y series se ha demostrado un filón que la Consejería de Cultura no quiere desaprovechar, de ahí que se haya integrado a última hora en la redacción final de la norma.

En 2015, la Andalucía Film Commission registró datos históricos: 1.210 rodajes atendidos en todo el territorio, con un impacto económico de 97.914.404 euros y un empleo directo generado de 16.699. La Junta tomó nota del efecto arrastre de los rodajes de cine en la economía andaluza. El año pasado se confirmó la tendencia al alza con 1.336 rodajes, que inyectaron al PIB 118,3 millones de euros y generaron 15.541 contratos profesionales. Andalucía carece de competencias para regular exenciones fiscales que le permitiría atraer más proyectos cinematográficos, aunque la nueva Ley del Cine pretende explotar este filón que ahora se reparten casi en exclusividad Madrid y Barcelona (juntas aglutinan el 80% de los rodajes de producción española).

Los departamentos de Cultura y Turismo han estrechado lazos para retroalimentarse con iniciativas conjuntas, por ejemplo, promocionando Andalucía como destino de rodajes y diseñando itinerarios sobre películas que usaron escenarios naturales como La isla mínimaEl camino de los ingleses o Alatriste. A pesar de todo, el filón económico de los rodajes no es lo esencial de la ley para el sector audiovisual, más interesado en hacer viable una industria cinematográfica andaluza de producción propia. “Los rodajes de las grandes productoras privadas que vienen a Andalucía están bien porque generan riqueza y empleo, pero corremos el riesgo de acabar siendo comisionistas de otros”, avisa Manuel Gómez Cardeña, presidente de la Asociación Andaluza de Productores Audiovisuales

Hace años que el sector audiovisual andaluz reclamaba un marco legislativo propio sustentado en un concepto clave que aparece en la ley: “una financiación estable”, a través de cuatro líneas de ayudas: para producción cinematográfica; para la distribución (incluido en formato on line); ayudas a las salas de cine para su reconversión; y promoción y difusión de las obras producidas en Andalucía (sobre todo a través de festivales de cine).

La industria cinematográfica depende de ayudas autonómicas, nacionales y europeas, aunque los productores privados están obligados por ley a invertir el doble de cada subvención que reciben. La regulación es distinta para cada tipo de ayuda, algunas exigen que el proyecto no haya empezado para poder optar a la subvención, lo cual condiciona bastante los calendarios de rodaje. Acceder a las ayudas andaluzas -que se conceden en enero o febrero – da puntos para optar a la convocatoria de ayudas estatales y europeas, donde la competencia con grandes productoras es mayor. Cardeña recuerda que Andalucía es la tercera región en producción audiovisual propia, pero no en percepción de ayudas al cine. Incluso cuestiona que la RTVA esté cumpliendo con el porcentaje mínimo de inversión en producción propia, que la ley estatal fija en el 6% de su presupuesto.

El anteproyecto de ley del cine nace con una previsión presupuestaria de 48,7 millones para el periodo 2017-2022 sólo en el departamento de Cultura, pero lo novedoso es que se creará un fondo común donde estarán centralizadas todas las subvenciones que el Gobierno andaluz otorga a la industria. Esa cartera de recursos o de créditos, como la llaman los productores, permitirá integrar en una misma bolsa ayudas que otras consejerías conceden a producciones audiovisuales. Además de Cultura, están implicadas Empleo, Educación, Turismo, Igualdad, Hacienda y la RTVA. Habrá una comisión de seguimiento, coordinada por el vicepresidente de la Junta, que vigile y revise el cumplimiento de la norma, con representantes de cada uno de estos departamentos.

Falta por definir la estrategia andaluza de impulso a la producción cinematográfica, que tendrá una vigencia de seis años. No hay reglamento aún que fije los criterios para obtener una subvención, igual podría beneficiarse la HBO, responsable de Juego de Tronos, o un proyecto absolutamente ajeno a la idiosincrasia andaluza.

Fuente: Artículo de Daniel Cela en Publico.

Redacción
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