Economía

Trabajadores fijos discontinuos de la azucarera de Jerez denuncian a la empresa

El pasado 12 de junio, a eso de las 5 de la mañana, comenzaba una nueva campaña de molturación de remolacha en la Azucarera del Guadalete (El Portal, Jerez de la Frontera). Una campaña marcada por un año convulso para el sector, tal como viene siendo habitual en los últimos tiempos, en los que la incertidumbre se cierne sobre la industria azucarera.

Muestra de ello es que a pesar de haber aumentado en 82 el número de agricultores, la superficie total de siembra, de 7.400 hectáreas, es algo inferior (-2’7%) a la del último ejercicio, en la que las incorporaciones ascendieron a 200. La falta de ayudas a un sector que se ha mantenido durante años gracias en buena medida a las subvenciones públicas, así como el desprestigio sufrido por su producto por sus contraindicaciones para la salud, que ha provocado entre otras medidas el impuesto a las bebidas azucaradas así como un descenso en el consumo doméstico de azúcar, hacen que el pesimismo reine entre sus trabajadores y trabajadoras, a pesar de que desde la empresa muestren mensajes de tranquilidad y optimismo. De igual modo, el fin de las cuotas de cultivo de remolacha por parte de la Unión Europea plantea un nuevo marco de competitividad con otros países, afrontada con continuos planes de reducción de gastos en la producción, lo que suele ser sinónimo de medidas que afectan directamente a los trabajadores y trabajadoras.

A todo esto, hay que sumar que esta nueva campaña comienza con algo más de una veintena de trabajadores fijos discontinuos que han presentado denuncia contra la empresa por incumplimiento en los llamamientos a este grupo. Hay que recordar que ya a comienzos de esta década, la vía judicial dio la razón a este grupo de trabajadores que denunciaban la contratación de trabajos a empresas subcontratadas, lo que provocaba una merma en las condiciones laborales, así como la inexistencia de una bolsa de trabajo que estableciera un orden de llamamiento en caso de aumento del volumen de trabajo, lo que posteriormente dio lugar a un acuerdo entre empresa y trabajadores para establecer un sistema de rotaciones en contrataciones directas por la empresa.

Si bien es cierto que este acuerdo se ha llevado a cabo de manera parcial y caótica, este último año en el que la campaña de refino de azúcar de caña ha contado con menos de dos meses de trabajo, ha provocado que los llamamientos hayan sido realizados de manera aleatoria y sin acogerse a ningún tipo de criterio ponderable, lo que ha provocado el aumento en el descontento de unos trabajadores que en la mayoría de los casos llevan prestando sus servicios a la empresa más de la treintena de años.

Desgraciadamente, a pesar de esta nueva denuncia, la empresa ha vuelto a conseguir dividir a sus trabajadores fijos discontinuos, pues las denuncias han sido presentadas por el colectivo más veterano de estos trabajadores, sin contar con los más jóvenes que cuentan con este mismo contrato y que en muchos casos se han convertido en sus “adversarios” a la hora de las contrataciones. De este modo, lo que hace unos años era la unión de un grupo de trabajadores para conseguir un reparto equitativo del trabajo se ha vuelto a convertir en una feroz y sucia competición por conseguir las migajas que el Capital les lanza.

Redacción

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