Medio ambiente

Hoy, 2017, arde Doñana

Doñana es el humedal más importante de Europa, un espacio natural protegido y reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1994.

Desde los orígenes de su protección —que se remontan al 30 de diciembre de 1963— ha tenido que defenderse del ser humano. Doñana, a diferencia de otras grandes reservas naturales ubicadas en zonas despobladas, vive cercada por el ser humano y sus actividades. Aquel 30 de diciembre de 1963 se cerró la compra —capitaneada por la organización ecologista WWF— de más de 6.700 hectáreas del antiguo coto por 33 millones de las antiguas pesetas. Luego, se cedió al CSIC y se creó la Estación Biológica de Doñana. Y en 1969 la dictadura de Franco lo declaró parque nacional.

Aquella compra de los terrenos a varios propietarios se hizo ante la amenaza de la expansión de los arrozales, la plantación de eucaliptos y algún proyecto turístico. Más de medio siglo después, las amenazas continúan existiendo. El uso descontrolado del agua —según ha advertido en varias ocasiones la Unesco— es una de las más importantes. Doñana es agua, en forma de marismas y lagunas. Por eso es esa gran área de descanso invernal para tantas aves.

El espacio vive del agua superficial y también de la subterránea, que se guarda como en un depósito en el denominado acuífero 27. Pero el descontrol en el crecimiento de la agricultura desde los años ochenta del pasado siglo y de las captaciones ilegales de agua pone en peligro este espacio protegido. La Junta de Andalucía y el Gobierno han cerrado un plan de acción —con cierre de pozos y eliminación de hectáreas de cultivos— tras años de inacción. Pero su aplicación está despertando las protestas del potente sector agrícola de la zona, una importante industria basada en los frutos rojos, como la fresa. Ese plan de ordenación de los usos del suelo y del agua se circunscribe a la llamada corona forestal de Doñana. Y Moguer, el municipio onubense donde se inició el sábado el fuego, forma parte de ese plan. Las llamas comenzaron junto a una zona de invernaderos y a unos cinco kilómetros del borde del espacio protegido.

Doñana cuenta en este momento con 108.000 hectáreas protegidas. Están repartidas, casi a partes iguales, entre el llamado parque natural y el parque nacional, la zona de mayor protección. Las llamas ayer ya habían afectado al parque natural y los numerosos servicios de extinción desplazados a la zona luchaban para que el fuego no entrara en el parque nacional, el corazón de este símbolo de la resistencia.

Esa resistencia lucha contra una serie de “coincidencias”. Así, en 2014 se aprobó una Ley de Montes que permite recalificar los bosques incendiados siempre que el gobierno declare el proyecto “de utilidad pública”. En 2015, Gas Natural Fenosa presenta el proyecto Marisma, para instalar almacenes de gas en Doñana. En 2016, el gobierno declara el Proyecto Marisma de Gas Natural como de “utilidad pública”.

Hoy, 2017, arde Doñana.

Fuente: El País y Redacción.

 

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