Columnas

La Universidad y los toros

Ayer volvió a repetirse un acto que cada año me molesta profundamente y siento como una agresión a mi sensibilidad de universitario (en mi caso, casi 60 años primero como estudiante, luego PNN, Adjunto, Titular, Catedrático y Emérito). Se trata de la entrega conjunta de los premios taurinos del año anterior (al mejor torero, etc.) y de los premios a los graduados más brillantes de cada Facultad o Escuela Universitaria. La foto no tiene desperdicio: cargos maestrantes, rector, consejero de la Junta, arzobispo, gobernador militar (o como ahora se llame), toreros, estudiantes con las notas más altas… Para mí, sobran de ahí totalmente los estudiantes y el rector. Su presencia no hace sino respaldar una de las prácticas-negocio hoy más cuestionadas: la tauromaquia, y a una de las instituciones más anacrónicas y conservadoras de Sevilla: la Real Maestranza.

Sin entrar ahora en el debate sobre la legitimidad o no de la “fiesta de los toros”, que daría para mucho, sí quiero señalar que la Universidad, con su prestigio (bien es verdad que cada vez menor por esta y otras cosas), es utilizada, y se deja utilizar, por poderes e intereses que, como mínimo, deberían serle ajenos. Y legitima a estos. Las palabras con que los sucesivos rectores agradecen cada año a los “caballeros” la dádiva de que premien no solo a gente del mundo de los cuernos sino a universitarios destacados, son una buena muestra de lo que considero que de ninguna manera debería hacerse: señalar la supuesta equivalencia entre las cualidades para ser “buenos toreros” y para ser buenos universitarios. El rector Castro dijo que “taurinos y académicos honramos hoy, simbólicamente unidos, el mérito y el esfuerzo, la excelencia y la calidad”. Y se quedó tan satisfecho, poniendo la inteligencia al mismo nivel que las vísceras. Modestamente, protesto. Sé que a muchos docentes e investigadores de la Universidad de Sevilla tampoco les gusta esta, digamos, sobreactuación. Pero callan, como ante tantas otras cosas. ¿Miedo al poder? ¿Dedicación exclusiva al currículum personal? En
cualquier caso, abdicación de su función como intelectuales. Una pena…

Isidoro Moreno Navarro

Catedrático Emérito de Antropología Social. Miembro de Asamblea de Andalucía.

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