Columnas, Opinión

El fin del extractivismo. Algunas condiciones para la transición hacia un postcapitalismo en Andalucía (I)

En los próximos artículos se van a presentar algunas de las circunstancias o condiciones sobre las que podría apoyarse en Andalucía un proceso de transformación de la realidad socioeconómica que lleve hacia una situación en la que se vayan abriendo  paso otras maneras de entender la existencia centradas en que la vida pueda prosperar. Para ello, después de una breve referencia a los límites internos y externos de la modernidad y el capitalismo, se plantean algunos rasgos específicos de las economías del Sur, para a continuación centrar la atención en la situación de Andalucía y algunas de las condiciones necesarias para revertirla. Entre estas condiciones, otras formas de entender la producción, el trabajo, las relaciones de género, o el desarrollo, resaltándose para terminar la importancia de partir de lo que se viene siendo como pueblo y de revalorizar y reactivar los elementos del imaginario común con mayor potencial de liberación.

Modernidad y capitalismo. El fin de una historia

Cada vez son más las evidencias de que la modernidad, como cosmovisión, y el capitalismo como sistema socioeconómico que la encarna, han entrado en una fase caracterizada por la aproximación a sus límites, adentrándose en un período de lenta descomposición o fase terminal. Una crisis que, lejos de cuestionar sólo la gestión del sistema, tiene una mayor carga de profundidad: atraviesa el conjunto de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales, pero también las construcciones éticas o epistemológicas que implican la propia comprensión y concepción de la vida. Una crisis que supone el derrumbe de los pilares sobre los que se sostiene la civilización industrial, de modo que las formas de pensar y los modos de vida predominantes están hoy en la raíz misma de los problemas que padecemos en este sistema-mundo. Un sistema que funciona bajo la lógica del valor,-monetario-, el dinero como medida de todas las cosas, y el lucro y la acumulación de capital, de riqueza y de poder como motor de la vida.

Una lógica que bajo el imperativo de transformar el dinero en más dinero necesita y alimenta una expansión permanente basada en la explotación del trabajo asalariado, convertido en mercancía, en la consolidación y el ascenso del patriarcado como forma de dominación y explotación de la mujer, a la que se asigna el desempeño de los trabajos de cuidados materiales, emocionales o afectivos, fuera de la esfera mercantil, esenciales para el funcionamiento del sistema, y en la explotación de la naturaleza mediante la apropiación a escala industrial de sus recursos. La división territorial de tareas mediante la escisión de los territorios en áreas de extracción de materiales y energía y vertido de residuos (espacios periféricos) y centros que atraen población, capitales y recursos constituye la cuarta vía para alimentar la expansión de los procesos de acumulación de capital y de apropiación y concentración de riqueza y de poder en el capitalismo. Con las correspondientes implicaciones de esta dinámica en las desiguales relaciones entre formaciones sociales, pueblos y culturas diferentes. Estas han venido siendo las principales fuentes de tensión del conflicto entre acumulación de capital y sostenibilidad de la vida.

En este contexto cabe mencionar como elemento esencial para explicar el desarrollo y la expansión del capitalismo la disponibilidad y el uso de energía fósil, en principio abundante y barata, que supone un salto, no sólo cuantitativo, en el metabolismo de la sociedad industrial con respecto a formas precedentes de organización social. Su conversión en energía mecánica entrañó la llegada de otra dimensión para la extracción y el uso de materiales, convirtiéndose el extractivismo en un rasgo básico del funcionamiento del sistema. Esta nueva escala en la extracción y el uso de materiales y energía trajo consigo en las sociedades centrales un mayor grado de complejidad, dependencia y especialización, a la vez que facilitó la concentración del poder e hizo posible mayores cotas de dominio, y control social, facilitando la expansión de las lógicas y el funcionamiento del sistema a escala planetaria.

Autor: Manuel Delgado Cabeza.

Este artículo de Manuel Delgado Cabeza, catedrático de economía de la Universidad de Sevilla, es parte del capítulo del libro coordinado por Pablo Palenzuela y editado por Icaria “Antropología y compromiso. Homenaje al profesor Isidoro Moreno”. Ed. Icaria – Universidad de Sevilla, 2017. Para facilitar la lectura se han suprimido las citas, que pueden consultarse, así como la bibliografía, en: Descarga capítulo completo “El fin del extractivismo. Algunas condiciones para la transición hacia un postcapitalismo en Andalucía”

Manuel Delgado Cabeza

Catedrático de economía y miembro de Asamblea de Andalucía.

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