Columnas, Opinión

Y llegó la merecida victoria

Ha sido una dura y muy larga lucha sindical. Quizá no tengamos todavía suficiente perspectiva para valorar la trascendencia de este conflicto socio-laboral cuyo escenario ha sido la otra punta de la Península Ibérica: la provincia de Bizkaia.

El viernes 27 de octubre se alcanzó el acuerdo y es aún pronto para llegar a conclusiones. Quizá nos precipitaríamos. Pero lo que sí podemos afirmar es que las trabajadoras de las residencias de Bizkaia lo han conseguido. Han alcanzado un acuerdo que incluye la semana laboral de 35 horas, un incremento salarial superior a 140 euros mensuales hasta alcanzar el salario mínimo de 1200 euros y el 100% en los casos de incapacidad temporal por contingencias profesionales.

El convenio tendrá vigencia hasta 2020 y se empezará a aplicar desde septiembre de 2017, con una subida lineal mensual de 40 euros en 2017 y 2018; una subida de 45 euros al mes en 2019; y una subida lineal de 55 euros mensuales en 2020. También aumenta el plus de fin de semana (de 1,70 a 2,75 euros) y los pluses de nocturnidad.

En la jornada laboral se acuerda una reducción progresiva de la jornada del convenio sectorial de casi 200 horas. De las actuales 1.698 horas anuales de trabajo (de ellas, 15 para formación) pasarán a trabajar 1.517 horas anuales (20 para formación). Y además se reconoce a todas las trabajadoras el descanso del bocadillo como tiempo de trabajo efectivo.

Lo más importante de esta medida no es solo la reducción del tiempo de trabajo, sino que se propiciarán más contrataciones y la mejora de la calidad asistencial de usuarios y usuarias por disponer de más personal. No solo se ha atendido al interés de los trabajadores sino que éste se ha hecho coincidir con la mejora del servicio público.

Finalmente ha prevalecido la razón sindical y las tres patronales del sector (Gesca, Lares y Elbe) han suscrito un acuerdo que pone fin a la huelga que desde hace más de dos años vienen manteniendo las trabajadoras de las residencias de Bizkaia. Con la firma del acuerdo en el Consejo de Relaciones Laborales y tras las correspondientes asambleas, las trabajadoras han decidido desconvocar la huelga.

Ahora es tiempo de análisis. Y este conflicto nos ofrece no pocos asuntos de interés:

  • Sus protagonistas, de un lado un sector profesional integrado casi en exclusiva por mujeres trabajadoras y de otro lado, la patronal y el siniestro papel jugado por la Diputación de Bizkaia.
  • El desarrollo del conflicto, donde intervienen elementos de especial relevancia sindical, como el apoyo del sindicato mayoritario vasco ELA, la utilización de su caja de resistencia o la dilatadísima duración del conflicto.
  • El resultado final, donde se conquistan las principales reivindicaciones obreras y se establecen importantes bases para la reducción del tiempo de trabajo y el reparto del empleo.

Sin duda asistimos a un interesante escenario socio-laboral donde la exitosa resistencia de ciertos sectores laborales muy organizados contrasta con la falta de interés que despiertan entre los trabajadores las centrales sindicales mayoritarias. Y aunque se echa en falta un abordaje en profundidad de cuestiones como la democracia económica, no solo el pueblo catalán nos alegra con sus noticias. El País Vasco, que antes abundaba en las noticias y ahora parece no existir, tiene y mucho que decir en el ámbito laboral. Las trabajadoras de las residencias de Bizkaia acaban de escribir otra página en la historia de éxitos del movimiento obrero. Enhorabuena, compañeras.

Autor: Luis Ocaña Escolar.

Luis Ocaña Escolar

Abogado y miembro de Autonomía Sur Cooperativa Andaluza.

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