Política

Pedro Sánchez deja vía libre a la reelección de Susana Díaz en el PSOE andaluz

El PSOE andaluz ya no es la más potente ni la que ostenta un mayor control orgánico del PSOE, como se ha repetido durante los últimos 35 años. La derrota de Susana Díaz en las primarias frente a Pedro Sánchez ha sido un golpe psicológico tan duro, que el PSOE andaluz ha acudido al congreso federal casi ausente, sin querer o sin atreverse a reclamar esa cuota de representación en los órganos de dirección que antes ni se le discutía.

Esa es una razón, pero hay otra. El segundo motivo de la docilidad del socialismo andaluz ante Ferraz es estratégico, como siempre. Díaz firmó con Sánchez un pacto de no agresión a través de los medios de comunicación: ni yo me meto en tu ejecutiva ni tú movilizas a tus seguidores andaluces para meterte en la mía. Esa segunda parte del trato se pone a prueba este lunes -la presidenta de la Junta no ha querido dejar pasar ni un segundo- cuando se abre el plazo para presentar las precandidaturas para optar a la secretaría general del PSOE de Andalucía (la recogida de avales empieza el próximo miércoles y culmina el 1 de julio). Díaz se presenta a la reelección con dos objetivos: revalidar su liderazgo y evitar que el sector crítico renacido en las primarias -con un 40% de votos de su lado- se cuele en los órganos de decisión y opinión de su federación.

Los críticos de Susana Díaz, parapetados ahora bajo la nomenclatura de “sanchistas”, han descartado promover una candidatura alternativa en las primarias para dirigir el PSOE-A. Desde antes de las primarias ya advirtieron que su papel en el congreso autonómico sería “reforzar a la presidenta”, y no tratar de desestabilizarla con otro pulso interno. Además están convencidos de que “ahora sería difícil ganarla, y sólo contribuiríamos a debilitar aún más su liderazgo, lo cual perjudicaría al Gobierno andaluz”. Sin un adversario de peso enfrente, la sevillana se perfila como candidata única a la secretaría general del PSOE-A, igual que le ocurrió en 2013.

No es descartable que aparezcan rivales, pero es poco probable que logren los avales necesarios para llegar a las urnas. Existen dudas de que José Antonio Pérez Tapias no decida dar el paso por su cuenta y se enfrente a Susana Díaz. Pérez Tapias ha sido uno de los apoyos de Sánchez en Andalucía, a pesar de haberse enfrentado a él en las anteriores primarias (2014), junto a Eduardo Madina. El representante de la corriente minoritaria Izquierda Socialista consiguió el 15% de los apoyos de la militancia en el conjunto del país, unos 4.316 en Andalucía.

El nuevo número tres del PSOE, el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, avisó antes de las primarias de que podría nacer una candidatura alternativa a Díaz de entre los críticos seguidores de Sánchez. Pero ni ha habido tiempo para movilizar un cartel electoral distinto al de la presidenta -de ello se cercioró la propia Díaz al convocar el congreso regional el día después de perder las primarias- ni parece que la actitud de Sánchez sea el revanchismo. El madrileño sabe contar. Susana Díaz sí ganó las primarias por mayoría rotunda en Andalucía, cuenta con el favor de sus militantes, que además siguen representando el 26% de los afiliados del PSOE en toda España. Y esta federación sigue siendo el músculo electoral más potente del partido. Cuando lleguen las elecciones, Sánchez volverá a necesitar a Díaz, aunque esta vez puede que Díaz necesite también a Sánchez y su nueva aura de renacido líder de izquierdas.

Lo que sí harán los sanchistas es plantar cara en los posteriores congresos provinciales, que serán a partir de septiembre. Ahí los críticos sí alzarán la voz para verse representados en las nuevas ejecutivas, en la misma proporción del resultado de las primarias y de los congresillos donde se eligieron a los delegados andaluces para el congreso federal de este fin de semana. En todas las provincias -menos en Huelva- se pactaron listas de integración, que es a lo que volverán a pedir ahora los sanchistas, aunque no descartan presentar candidaturas alternativas en algunos territorios si no llegan a acuerdos. En todo el ámbito andaluz, los críticos aspiran a ocupar el 40% de los órganos de decisión en las ocho provincias.

Fuente: Publico.

Redacción
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